Pensar A La Antigüita
En mi artículo de
bienvenida a este nuevo Blog, explicaba que por haber formateado el computador,
infortunadamente se perdieron los borradores de artículos que tenía pendientes
para actualizar mi antiguo Blog. Esto pasó en gran parte por mi culpa, por no
tener la precaución de guardar en discos compactos o en memorias USB, estos
archivos. En adelante, voy a procurar hacer esto, para no volver a pasar por
este trago amargo. Porque la verdad, la piedra, el desaliento y la frustración
que se sienten es mucha.
Nunca me he considerado un
gran lector, soy un lector promedio, pero sí puedo decir que hubo una época en
la que era un lector compulsivo; ¡leía hasta tres libros simultáneamente! Hoy
en día me he vuelto un poquito perezoso. Sigo leyendo, pero soy más pausado,
sin prisa. Me apasiona la Literatura, la Gran Literatura. Pero, también me he
encontrado con joyas literarias publicadas en tabloides, revistas, folletos,
etc. Firmadas por autores conocidos, desconocidos o no tan conocidos;
expresadas en artículos, ensayos y pequeños párrafos.
En alguna ocasión escuché
una frase o la leí, no lo recuerdo, que rezaba: “El que escribe, lee dos
veces”. Atendiendo esa sentencia; en la época en la que era un lector
compulsivo, me dí a la tarea -para mí muy placentera- de llenar unos cuadernos
con fragmentos de todo el material de lectura que caía en mis manos, los llamé
Pandemonium. Los llamé así en homenaje a la obra inmortal de John Milton, “El
Paraíso Perdido”; para los que conocen esta obra, Pandemonium es la capital
imaginaria del infierno. Pero también los llamé Pandemonium (o Pandemonio), porque
esta palabra describe un lugar en el que reina una gran confusión y desorden.
Utilicé este término, porque estos cuadernos (que por cierto algunos se me
extraviaron), contenían apuntes al derecho y al revés. Apuntes de todo tipo;
Arte, Poesía, Literatura, Filosofía, Cine, Rock, Ciencia, Metafísica, Teología,
Ufología, Antropología, Arqueología, Sociedades Secretas, etc. No continué llenado
estos cuadernos, porque los entrañables cuadernos que compraba para atesorar
todo este pensamiento, los descontinuaron. Eran unos cuadernos de línea
corriente (no cuadriculados) muy sencillitos. Ahora se venden unos cuadernos
muy lujosos, muy caros, muy ostentosos. Cuadernos laminados, preforrados,
argollados, y otros perendengues que no son de mi agrado. No tienen la magia
que sí tenían los cuadernos que yo llenaba.
Me tomaba mi tiempo
transcribiendo a mano textos completos o fragmentos que encontraba
interesantes. También me tomaba mi tiempo transcribiendo, porque procuraba que
la letra me quedara bonita; mi letra es mayúscula, y cuando escribo muy rápido,
me queda prácticamente ilegible, parece un jeroglífico. Solamente yo la
entiendo. Al margen de esto, algunos textos los transcribí en máquina de
escribir, aclarando que lo mío es la chuzografía. No tengo ni idea de
mecanografía.
Como ven, mi mente aún
piensa a la antigüita. Ya podrán ir entendiendo mi tristeza, mi rabia y mi
frustración. La gran mayoría de los textos los transcribí. Me tomé mi tiempo
para hacerlo. No fue cosa de copiar y pegar. No. Repito: “El que escribe, lee
dos veces”. Me gusta sentir el sabor de las palabras, tanto leyendo como
escribiendo.
Otra cosa es que hoy en
día la asistencia a las Bibliotecas, ya no es la misma de antes. A mucha gente
le da pereza consultar un libro. Hay personas que todavía lo hacen, pero es
casi ya como una cofradía, como una orden religiosa. Con las nuevas
tecnologías, muchos creen que en la Internet lo van a encontrar todo. Digamos
con toda justicia, que esto es parcialmente cierto. Pero en la práctica nos
damos cuenta que no es así. Mucha información valiosa hay que buscarla en la
fuente real; los libros. Además, para los amantes de los libros, no sólo de la
literatura en sí, el contacto con un libro, es algo mágico, poético, poderoso.
En mi mundo, no tengo
acceso a todos los libros que quisiera, pero a los pocos que sí, he tratado de
sacarles el mayor jugo posible, y compartir la experiencia. Esta experiencia la
comparto con muy pocas personas, porque no todos sienten ni piensan como uno.
Ahora, con el tiempo, alguito se le ha quedado a este su humilde servidor, y
empiezan a nacer en mi corazón y en mi mente, cosas por decir, cosas por
compartir. Por eso también la idea de crear este Blog, este diario, esta
bitácora, esta ventana al mundo, esta versión 2.0 del Pandemonium.
Algunos textos, reconozco
que son bastante extensos, pero es que hay artículos, que por su importancia,
creo yo, que deberían transcribirse en su totalidad. Por eso, he tratado de
hacerlos agradables a la vista; con una fuente la más parecida a la de los
libros, y también amenos al leerlos, que su lectura no sea pesada. Que no sean
muy ladrilludos. También, como soy consciente que muchas personas tienen los
ojos igual de cansados que los míos (estoy en mora de adaptarme gafas), he
procurado que el tamaño de la fuente sea grande. He tenido oportunidad de
visitar páginas de Internet, con una letrica como para que únicamente Superman
las pueda leer.
Por amor al viento, tengo el
cabello largo. Siento que el tiempo se me está acabando. En mi cabeza están
empezando a aparecer unas hebras de plata, largas, muy bonitas. Pero aún siento
mi corazón, mi mente y mi alma, llenos de sueños, ideas, preguntas, ganas de
vivir, ganas de aprender, ganas de conocer y mucho por compartir.
Gracias por haberme
escuchado. Nos videamos!
VELCARDO ROCK – 2015.
Genial. Hasta me has sacado una sonrisa, y te aseguro que no es fácil. Yo también practico la chuzografía. Jajaja. Un beso, mi querido Julián.
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