Ramiro Rebellón Delgado
Luz de Aceite y Candil
El autor de este poema es un escritor nacido en La Victoria (Valle). Parte de su obra poética está incluida en su libro «La Norma en Poesía
Sideral un Refresco Espiritual» libro que con una óptica muy particular, plantea la clásica rivalidad entre la religión y la ciencia, y su intento por reconciliarlas.
A la espalda del sol
Brillante la noche
En la sombra del día
Granel de diamantes
Nocturno de soles
Disperso el granar
En campo de riego
Naranja y limones
Los soles nocturnos
Maduran la luz
La clave de estrellas
Brillantes titilos
Celestes mensajes
Sembró el labrador
Del cielo en semillas
Los granos de luz
Como estrellas que miran
Con luz en destellos
El cómo se mata
El hombre en la Tierra
El cómo se apaga
La luz de su vida
El cómo fenece
El polen de AMOR
Los chorros de sangre
Burbujas y pompas
Flotando en el aire
Estalla la sangre
Con orquitis la estrella
Titila otra vez
De violencia y de hambre
La tierra del hombre
En miseria el humano
Que plenos de sí
Impúdicos vamos
Al pleno poder
Olvidándonos de todo
De las ganas de comer
Y el derecho de vivir
Y de todo lo demás
A la ley de la violencia
Del más violento
Con la inteligencia
Con el dinero
Con las armas
Del Estado S.A. y sus aparatos
De las industrias y sus
mercenarios
Del yo y sus mercaderes
De la paz y AMOR
En la marihuana de los hippies
Que la ignorancia está armada
Camino de la mafia
Trocha marginada
Ciencia estafada
La política y sus políticos
Sabios de la ignorancia
Violencia de la violencia
En trifulca familiar
El planeta del solar
Hemos convertido
Por el egoísmo
Titilan las estrellas
Como en la trifulca
Ven muertos caer
A los hombres en su lucha
De todos contra uno
De todo para mí
Y todos contra todos
De todo para mí
Y todos contra todos
Que te importa a ti estrella
A ti estrella lo que nos pase
A ti de tan sereno titilar
Allá arriba
En el nombre del Padre del Hijo
y del Espíritu Santo
Si no tienen asunto
Porque lloran las estrellas
En el estadio del universo.
***


Es una visión del todo, de lo mucho que en el mundo acontece. de lo que el ser humano advierte y deja pasar: la noche y el día, siempre agarrados de la mano; luz y día, pero en una realidad que nos deja vivos y a veces morir... Fuerte en extremo, sabio y doloroso también, como aquello que escalda, como aquello que duele en la boca del estómago, como una úlcera, como un olor...
ResponderBorrarQué Hermosas Palabras, María. Vivimos en Una Constante Dualidad, Que la Gran Mayoría de las Veces Pasa Desapercibida Frente a Nuestros Ojos. Una Realidad Que Golpea a Seres Con Una Fina Sensibilidad. Se Manifiesta, Como Bien lo Decís, Como un Dolor en la Boca del Estómago, Como una Úlcera, Como Algo Que Quema Nuestras Entrañas, Como un Olor Que Satura Nuestros Sentidos. El Autor de Este Poema es Vieja Guardia, No se Mueve en el Mundo Virtual. Así Que le Transmitiré tu Poderosos Mensaje. ¡Saludos!
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